Cada procedimiento médico requiere de cuidados y tratamiento especial de acuerdo con la complicación que se presente y con los tiempos de recuperación que señale el especialista. En materia de salud física, la medicina del deporte recomienda acudir a una clínica especializada con las herramientas y estudios necesarios para una rehabilitación adecuada en casos de fracturas y cirugías.
Una cirugía es un procedimiento clínico que debe supervisarse desde su diagnóstico hasta su proceso de recuperación debido a las complicaciones secundarias que puede generar la operación y su falta de cuidado. En muchos casos, el paciente puede comprometer su salud de forma seria así como la movilidad del cuerpo en sus actividades cotidianas.
Por ello, es importante prever un plan de rehabilitación con la ayuda de asesoría profesional para recuperar la movilidad cuanto antes y de manera segura, sin comprometer otras partes del cuerpo u órganos internos. Recuerda que la fisioterapia CDMX también puede ayudarte con un programa adecuado para tu rehabilitación, y así puedas volver a tu vida cotidiana en el menor tiempo posible.
En este artículo te presentamos algunas estrategias para recuperar la movilidad tras un procedimiento quirúrgico.
Procesos y cuidados para rehabilitación postquirúrgica
La rehabilitación de una cirugía es esencial para recuperar la movilidad, reducir el dolor y volver a las actividades cotidianas con seguridad. Independientemente del tipo de intervención, ya sea ortopédica, abdominal, neurológica o de tejidos blandos, el periodo posquirúrgico requiere un plan estructurado para la cicatrización, la fuerza muscular y la estabilidad articular.
Ten en cuenta que la falta de rehabilitación adecuada puede llevar a rigidez, pérdida de fuerza, alteraciones en la postura, dolor persistente e incluso complicaciones como adherencias o limitación funcional de la zona. Por ello, entender las etapas del proceso y los cuidados recomendados por los especialistas es clave para garantizar una recuperación exitosa y libre de riesgos.

1.- Proteger la zona intervenida y prevenir complicaciones
Dependiendo del tipo de cirugía, el médico y el fisioterapeuta pueden indicar ejercicios respiratorios para mejorar la oxigenación, reducir el riesgo de infecciones pulmonares y activar suavemente los músculos del tronco. También se suelen recomendar movimientos muy leves de brazos o piernas para evitar trombosis, mejorar la circulación y disminuir la inflamación.
2.- Recuperar la movilidad articular
En este periodo, la rehabilitación se centra en movimientos pasivos y activos asistidos en rangos seguros. El fisioterapeuta ayuda a mover la articulación operada sin que el paciente realice esfuerzo excesivo, lo que permite mantener la flexibilidad sin comprometer la cicatrización.
En esta etapa es muy importante respetar las indicaciones médicas sobre cuánto es adecuado mover la zona y con qué intensidad, ya que un avance demasiado rápido podría abrir la herida o generar inflamación, mientras que avanzar demasiado lento favorecería la rigidez.
3.- Fortalecimiento muscular progresivo
La cirugía suele provocar una pérdida significativa de fuerza debido a la inmovilización y al reposo prolongado. Los músculos se debilitan rápidamente, especialmente en extremidades y abdomen. Para recuperar estas zonas, el fisioterapeuta combina ejercicios isométricos y dinámicos suaves que aumentan gradualmente en intensidad.
Este fortalecimiento es vital en el tratamiento de rehabilitación no solo para recuperar la función, sino también para estabilizar la articulación o zona operada, y prevenir recaídas a corto y largo plazo.
4.- Entrenamiento de la marcha y del equilibrio
Aunque no siempre somos conscientes de ello, caminar correctamente requiere coordinación, control postural y fuerza en las piernas y en el core, por eso, el fisioterapeuta enseña al paciente cómo distribuir el peso, cómo utilizar ayudas como muletas o andadores y cómo progresar hasta caminar sin asistencia.
Trabajar el equilibrio también reduce el riesgo de caídas, una de las principales complicaciones en el periodo de recuperación por lesiones o golpes accidentales que retardan el proceso de sanación.
5.- Técnicas para controlar el dolor
La rehabilitación también incluye técnicas para controlar el dolor, como termoterapia, electroterapia, masajes, movilizaciones suaves y ejercicios de respiración. Reducir el dolor permite al paciente participar activamente en la terapia, realizar los ejercicios con mejor disposición y acelerar la recuperación.

6.- Acompañamiento emocional
El miedo al movimiento, la ansiedad por la recuperación o la frustración ante los avances lentos pueden generar tensión muscular y dificultar el proceso. Por ello, la comunicación constante entre paciente, fisioterapeuta y médico es fundamental para mantener expectativas realistas y motivación diaria.
7.- Hábitos posturales, ergonomía y movimientos seguros
El saber cómo levantarse, cómo sentarse, cómo caminar o cómo cargar peso de manera adecuada y con el acompañamiento profesional necesario es tan importante como hacer ejercicios de fisioterapia, ya que permite evitar futuras lesiones que pueden agravarse con el tiempo.
La rehabilitación después de una cirugía es un proceso gradual que debe realizarse con constancia y cuidados, por lo que recibir la atención de especialistas para llevarlo a cabo correctamente es fundamental para la recuperación de los pacientes.
Si te interesa conocer más sobre el tratamiento ideal postoperatorio, te invitamos a seguir atento a nuestro blog, así como atender las indicaciones médicas y el trabajo de un fisioterapeuta especializado para regresar a su vida diaria con confianza. Una rehabilitación bien realizada acelera la recuperación y también garantiza una mejor calidad de vida a largo plazo.